Reflexiones acerca del autismo infantil
El término “autismo” (de “autos”, “por sí mismo”, opuesto a “otro”) fue creado por Bleuler, quien sustituye la noción de Dementia praecox que Kraepelin había definido como una evolución progresiva hacia un estado terminal de empobrecimiento intelectual, por la de psicosis esquizofrénicas (de skhizein, separar, escindir y phren, alma, mente1).
Más allá de su particular forma clínica2, todas tenían un mecanismo psicopatológico predominante, la escisión, que da su nombre al grupo, así como síntomas fundamentales especialmente el autismo.
Bleuler consideraba que el autismo se caracteriza por el repliegue de la vida mental del sujeto sobre sí mismo, llegando a la constitución de un mundo cerrado separado de la realidad exterior, y por la dificultad
extrema o la imposibilidad de comunicarse con los demás. Escribió en 1911: “La vida interior adquiere una predominancia morbosa (…) El autismo expresa el lado positivo de lo que Janet nombra negativamente pérdida del sentido de la realidad, (aunque) el sentido de la realidad no está totalmente ausente en el esquizofrénico. Sólo le falta para ciertas cosas que están en contradicción con sus
complejos”.
